Día 8; El mañana es ahora...

Habíamos dejado atrás la gasolinera montados en la furgochurro, sin encender las luces y tratando de no hacer demasiado ruido, cosa que como comprobaremos minutos después  daba igual, desde el espejo retrovisor vi como varios errantes llegaban a la gasolinera con su paso confuso y torpe pero decidido, al parecer el oído era el sentido que mejor les seguía funcionando después de muertos. 

Mediante enfilamos la carretera de camino al búnker vemos en las praderas y pastos colindantes varios de esos seres caminando hacía el pueblo, no podíamos dejar de pensar que iban en nuestra busca, ya que habíamos huido de ellos con anterioridad. El camino de vuelta resultaba bastante oscuro, temerosos de encender las luces de la furgo seguimos avanzando a pocos kilómetros por hora, cuarenta o cincuenta, juraría que Bicho no pasó de esa velocidad. 

Pero la suerte, si alguna vez estuvo con nosotros no tardó en apearse del vehiculo, ahora esos seres no solo estaban en las praderas y campos, si no que también deambulaban cono sonámbulos por la mitad de la carretera, por suerte los habíamos visto y Bicho decidió parar el vehiculo tomándose unos segundos para pensar, la opción más evidente era clara, traspasar a los errantes con la furgo y acelerar hasta el búnker, pero no creíamos que fuese tan sencillo poder controlar el vehiculo tras un atropello, es más seguramente los "trozos" de esos seres pudiesen quedarse atascados en las ruedas, radiador y hacer que el vehiculo se detuviese. 

La hueste de ojos vidriosos y sangrantes caminaba entre gemidos agónicos con paso tambaleante y errático, se acercaban al vehiculo ¿era posible que nos escuchasen, o que nos oliesen? el néctar carmesí resbalaba por sus fauces, algunos debían haber conseguido un "bocado". 

La furgoneta no aguantaría si nos salíamos del camino...ambos nos miramos durante apenas unos segundos, habíamos probado con la prudencia y esta nos había puesto en apuros, quizás debiéramos no pensar en las posibles consecuencias. Asentimos y Bicho no tardó en dar las luces, las cuales nos revelaron una paraje sombrío y taciturno, docenas de rostros sin alma se desplazaban por la carretera, algunos andando y otros arrastrándose, algunos habían perdido algún miembro por el camino, las heridas en sus cuerpos eran señal inequívoca de que habían sido atacados con anterioridad por estos seres de los que ahora ellos forman parte ¿se sentiría algo? quizás fuese como estar dentro de un cuerpo en coma, según se cuenta esas personas son capaces de escuchar lo que sucede en la realidad, ¿esto podría ser igual? y de ser así, ¿tendría curá? 

El primer impacto me sacó de mis cavilaciones, el errante rebotó por encima del capot del coche golpeando con el cráneo en la luna delantera y cayendo a un lado de la carretera, Bicho atropelló a un par de ellos más, otros sin embargó trataban de agarrar la furgo y romperla para poder sacar lo que contenía, y ese contenido tan apetitoso para ellos no se trataba de otra cosa que nosotros mismos. La furgo perdió algo de fuerza parecía que derrapaba, sería por la sangre y las vísceras, hubo un par de ocasiones en lo que parecía que Bicho perdería el control pero fué capaz de controlar la furgochurro y seguimos nuestro avance como si de una bola de bolos se tratase, golpeando a cada "bolo" para derribarlo.

Pronto y entre vítores y alabanzas dejamos atrás a ese grupo de errantes, giramos a la izquierda para entrar al camino que nos llevaría al búnker y comenzamos el ascenso, esta vez con las luces apagadas y a un ritmo bastante lento.

Podíamos escuchar el canto de las ranas buscando pareja para realizar el amplexo, la naturaleza seguía su curso.  La sinfonía de lamentos parecía haber cesado, la zona volvía a estar desolada. 

Una vez llegamos a nuestro búnker dejamos la furgoneta fuera y descargamos lo más rápido que pudimos, no tardamos mucho en entrar ya que estar en el exterior nos hacía sentirnos vulnerables y más a sabiendas de lo que había sucedido, nos aseguramos que todo estuviese bien cerrado y encendimos la luz...curioso aun funcionaba. En el caso de fallar (cuando fallase) teníamos un generador que nos brindaría de unas ocho o diez horas de luz, el problema sería mantener la comida en buen estado, esto era importante pues tendríamos que "coger" mas conservas. 

Bicho no tardó en liarse un cigarrillo, yo saqué una de las botellas de Jack Daniels y la puse sobre la mesa con dos vasos, no teníamos hielos así que tendría que valer.

-Vaya puto día tío- suspiró dando una larga calada.

-Ya te digo, no todos los días se sobrevive de un par de ataques de zombis- le dije con una sonrisa que jamás llegó a reflejarse en mis ojos, una sonrisa temerosa, disgustada. Ambos estábamos preocupados por nuestros seres queridos, pero éramos conscientes de que no serviría de nada hablar de ello, salvo para hacernos perder nuestro escaso optimismo. Serví los vasos y lo apuré rápidamente.

Bicho levantó el vaso, yo me lo volví a llenar y brindamos.

-porque encuentren su camino- se refería sin duda a las personas convertidas en errantes y a los errantes convertidos en "fiambres" 

-Que lo encuentren- brinde con él y ambos apuramos los vasos, en lo que yo servía otros dos Jack Daniels Bicho trajo unos folios.

-Pensemos en mañana...

-No existe el mañana amigo, ya solo existe el ahora- dije mientras mi mente comenzaba a divagar, ¿este era el fin de la humanidad? yo siempre he sido de los que piensan que somos demasiados en la tierra, y que si existiese una fuerza aleatoria capaz de eliminar a ricos o pobres, blancos o negros, estaría de acuerdo. ¿Sería esto? si parece aleatorio y que no distingue de raza o condición, ¿pero era necesario arrebatar el cuerpo a las personas? humanos contra "humanos" siempre había sido así y parecía que nuestro final vendría de nosotros mismos...paradójico ¿no? 

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